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Mucho más que teletrabajo
Volver 21 January 2015

Parece ser que el teletrabajo o, según se define en wikipedia, “trabajo a distancia que permite trabajar en un lugar diferente a la oficina”, va calando muy lentamente entre los directivos que apuestan por la productividad de las empresas.

La tendencia en los próximos años aparece como que esta forma de trabajo irá en aumento, sobre todo gracias al cambio en el modelo de trabajo de muchas corporaciones que están actualizando sus entornos a modelos cada vez más virtuales .

Pero a pesar de todas las buenas intenciones que pueda haber en algunos sectores empresariales, todavía hay cifras y estadísticas que hablan, como el Instituto Nacional de Estadística (INE), de que sólo el 27% de las empresas españolas apuestan por el teletrabajo, mientras que la media en Europa se sitúa en un 35%. Son muchos los beneficios que obtienen trabajadores y empresas pero es una opción que no termina de convencer en nuestro país.

Según este organismo, los teletrabajadores adquieren mejoras en la productividad entre un 5 y un 25%, cifras que demuestran que los argumentos acerca de la irresponsabilidad que puedan tener los profesionales trabajando desde casa o el no cumplimento de las taras asignadas, no son ciertos. El teletrabajador cuenta con un mayor compromiso con la empresa y gestiona y aprovecha mucho mejor su tiempo ya que no depende de unos horarios sino de un volumen de trabajo o proyecto asignado.

En el último estudio del BBVA, según IMF Business School, la productividad de los empleados que teletrabajan mejoró entre un 15% y un 20% por el ahorro de tiempo en reuniones o transporte.

Resulta llamativo que todavía se otorguen premios del tipo Best Workplace España 2014, que premia los mejores centros laborales según la opinión de los propios empleados. Es decir, se destaca a las empresas por dar a sus trabajadores unas condiciones laborales adecuadas. Este año, se ha concedido este galardón porque los empleados de una empresa están contentos al tratarse de un entorno sin mandos intermedios, con libertad total para elegir horarios y vacaciones, y con las cuentas de resultados a disposición de todos los trabajadores. Una iniciativa genial para que, sobre todo, se tome nota desde las empresas anquilosadas y ancladas en mecanismos antiguos y controladores.

Lo triste es que lo premian como si fuera una utopía cuando la realidad de las empresas españolas debería ir aproximándose a esos comportamientos. Que los empleados españoles consideraran sus lugares de trabajo como el espacio placentero y flexible donde aportar conocimientos y desarrollarse profesionalmente. Todo llegará…

Lo cierto es que en nuestro país, el teletrabajo es una tendencia que claramente está creciendo en las empresas pero de una forma lenta y demasiado prudente.

Esta mentalidad española de tener que ver al empleado físicamente, la desconfianza del directivo por no controlar lo que se hace, la mentalidad de reuniones o comidas improductivas, etc, etc está impidiendo una consolidación en esta forma de trabajo. Hablamos, evidentemente, en la medida que sea factible. Existen proyectos que exigen un trabajo comercial o más técnico que dificultaría su desarrollo pero es raro la tarea que no se pueda alternar con determinadas horas fuera de la oficina que, por otro lado, ayudarían a la conciliación laboral y familiar.

Ir al trabajo ya no supondría acudir a la oficina. Se trata mucho más que teletrabajo. Conllevará una nueva relación entre empleado y empleador que implicará muchas y nuevas oportunidades para ambas figuras.