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¿Qué decía Wittgenstein sobre el Networking?
Volver 13 March 2015

Colaborador

Carlos Urroz Jimenez es filósofo, fotógrafo, empresario y, sobre todo, una persona agradecida: "trato de devolver a mi entorno natural, a través de la creación fotográfica, la increíble oportunidad que tengo de vivir".

Es experto en generación de motivación y desarrollo de negocio, con más de 20 años de experiencia en entornos de mercado cambiante, dentro del negocio de los laboratorios farmacéuticos y realizando labores de gestión y dirección de cuentas clave en diferentes compañías. Cuenta con la certificación Green Belt en Seis Sigma, Process excelence, pero, sobre todo, es un ser humano sensibilizado con la idea de participar inteligentemente en la construcción del futuro.

  • [es.linkedin.com/pub/carlos-urroz-jimenez/62/83a/818/es](http://es.linkedin.com/pub/carlos-urroz-jimenez/62/83a/818/es)

Cuando estuve desarrollando mi relación de trabajo en una multinacional, durante la última década de colaboración, hacia el año 2000, existía una tendencia altamente interesante. Evidentemente dentro de un enfoque general y moderno, que perseguía conseguir una actitud de excelencia de cara al cliente.

Todo estaba enfocado al customer. Gestion por categorías, partners, arboles de decisión de compra, tráfico en los lineales. En fin, todas las estrategias de venta pasaban por conocer en profundidad a nuestro cliente final. ¿El objetivo?, clarísimo, vender nuestros productos. ¿La diferenciación con el resto de la competencia?, la excelencia. Ofrecer una distinción obvia pensando en términos de Win-Win.

Al hilo de todo aquello surgieron algunas iniciativas. Entre ellas apareció una pregunta: ¿Cómo podemos conocer mejor a nuestro cliente? Y, posteriormente, ¿quien conoce mejor al cliente?

La respuesta no era sencilla, pero entre otras metodologías usadas para encontrar al santo grial del Know how, se planteó trabajar con todos los efectivos de la compañía para encontrar el camino.

Surgió entonces una dinámica que se llamaba proyectos multidepartamentales. En estos proyectos participaba un número determinado de personas, trabajadores de la compañía lógicamente, y que no tenían porqué tener ninguna relación con el tema a tratar.

De aquello surgió una estrecha relación colaborativa entre trabajadores pertenecientes a departamentos, que jamás habían tenido contacto entre si.

Y tú me dirás llegados a este punto; ¿Y qué narices tiene que ver nuestro amado Ludwig, con todo esto? E incluso interpelarás, un poco hasta los Webs; ¿Y qué demonios tiene que ver el insigne Ludwig Wittgenstein con el Networking?

Pues te cuento:

Cuando realizábamos los primeros encuentros para desarrollar aquellos proyectos multidepartamentales ( inicios claros de Networking offline ), nos dimos cuenta de que cada miembro de departamento, desconocido en principio para nosotros en términos laborales, hablaba un idioma diferente. Cada uno nos expresábamos, como nuestro entorno laboral más cercano nos había dado a entender.

Lo principal por tanto, era encontrar un nexo idiomático común, que reaccionara como facilitador entre los integrantes del proyecto y consecuentemente acercara las posiciones y lograra una mejora en la aptitud laboral del equipo. Por extensión también de la Compañía.

Y aquí es donde adquiere notoriedad la labor de nuestro insigne Ludwig. En su famoso Tractatus, logra “logicizar” la estructura del mundo, pensando sobre el vehículo que facilita a los humanos su comprensión; el lenguaje.

Con esta filosofía del lenguaje podemos plantearnos el mecanismo concreto de conexión entre los trabajadores de una compañía, consiguiendo un entorno colaborativo, con el objetivo inexorable de la excelencia en la atención y servicio a nuestro cliente.