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Las start-ups lideran la innovación
Volver 7 April 2015

¿Dónde están los nuevos actores de la innovación? Comentábamos hace tiempo cómo el valor de las empresas es el talento, son las personas, son las ideas, componentes imprescindibles en empresas que apuesten por la innovación. Un fenómeno que anima a los trabajadores apoyando su participación y propuestas, conocimientos y valor.

Por lo tanto, la innovación viene a definirse como el desarrollo de nuevas ideas dentro de entornos competitivos, abiertos, transparentes globales y digitales. Y, hoy, cada vez más empresas apuestan y participan en esta cultura innovadora. Los cambios digitales y los nuevos canales sociales en internet está ofreciendo nuevas oportunidades a las pequeñas y medianas empresas.

A las grandes empresas, las multinacionales o corporaciones de tamaño importante, se les escapa el talento, se pierden en un mar de departamentos y burocracias, y las personas capaces de aportar esa cultura innovadora en las empresas, prefieren crear sus propios proyectos al no encontrar el apoyo y ambiente propicio en sus entornos laborales.

Todos somos conscientes de la gran cantidad de start-ups que están surgiendo en estos años. El trabajador quiere y necesita otros aires. Dar rienda suelta a sus capacidades. La transformación digital ha dado lugar a una nueva generación de start-ups que manejan soluciones, conocimientos, cercanía con el cliente. Se han puesto al día y están acostumbrados a manejarse entre herramientas que les ahorra tiempo, les organiza y flexibiliza el trabajo, mejora la productividad, controla la gestión de proyectos, fomenta el trabajo en equipo y la colaboración, etc, etc. Optimizan el trabajo utilizando redes sociales empresariales que les organizan la vida. La situación del mercado laboral ha cambiado tremendamente y ha facilitado que profesionales de diferentes trayectorias se pongan a trabajar juntos por cuenta propia. Estos emprendedores se apartan de los modelos tradicionales de la empresa convencional.

Las redes corporativas son la plataformas evidentes que puede reunir todos estos elementos en beneficio de las organizaciones. Hasta la aparición de estos adelantos tecnológicos, la opacidad de las empresas no daba paso a la cultura de la innovación. En corporaciones tradicionales dónde los líderes dificultan la colaboración, participación y creatividad, es donde aparecen las empresas sin transparencia y sin posibilidades que impliquen el talento.

El pasado año, el Harvard Business Review publicó un artículo de Ron Ashkenas titulado “Por qué las grandes compañías no pueden innovar”, donde conversa con Steve Blank, experto en el ecosistema del emprendimiento y padre del movimiento “lean start-up”, acerca de por qué a las compañías ya establecidas les cuesta innovar. Este artículo que se encuentra recogido en la publicación online sobre emprendimiento, startsups y filosofía learn, LeanStart.com, menciona tres razones principales:

El enfoque del negocio: las start-ups se centran en encontrar un modelo de negocio donde puedan ofrecer su idea creativa a un nicho de mercado, con la cual puedan generar ingresos y las empresas consolidadas lo que desean es la ejecución del modelo de negocio existente para operar eficientemente, satisfacer a los clientes y de esta manera generar ingresos,

Las start-ups tienen una mayor tolerancia al riesgo: Las compañías grandes no toleran tanto el riesgo, ellas prefieren que los nuevos proyectos generen ingresos de manera más predecible.

Los gerentes no son buenos innovadores: y es a ellos a los que se les implica en proyectos de innovación.

Ya lo decíamos en un post anterior, el liderazgo 3.0 “se basa en miras que van más allá, con una visión a futuro, con una forma de conseguir llevar al equipo a otros niveles de colaboración, de valorar el talento, el conocimiento y otras cualidades. Todo ello dirigido desde una altura sin autoritarismos ni imposiciones, con una mentalidad abierta y natural que toma en cuenta y valora a todos y cada uno de los profesionales integrantes de su equipo de trabajo”.

Por lo tanto, la transformación digital, los nuevos canales de comunicación y gestión en las empresas y una nueva visión de concebir el trabajo, ha generado nuevas oportunidades de negocios. En un país donde la “seguridad laboral” se interponía ante cualquier forma de riesgo, este nuevo concepto de implicarse en los proyectos también conlleva cortar el cordón umbilical de todo lo que suponga seguir vinculado a lo placentero que nos ofrece la protección “materna” o empresarial. Todo cambia muy deprisa y de ti depende tomar la decisión de dónde te apetece, quieres o te obligan a estar.