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Los Millennials, Nietzsche y las redes sociales
Volver 25 April 2015

Carlos Urroz es experto en generación de motivación, desarrollo de negocio y, además es filósofo, con más de 20 años de experiencia en entornos de mercado cambiante. Un ser humano sensibilizado con la idea de participar inteligentemente en la construcción del futuro.

Nos ofrece su visión del poder de los Millennials (generación nacida entre las décadas de los ochenta hasta principios de la primera década del 2000 que quieren el control sobre su trabajo y su vida personal y están conectados gracias a las nuevas tecnologías) frente a la visión filosófica del poeta, músico, filólogo y filósofo alemán, Friedrich Wilhelm Nietzsche, considerado uno de los pensadores contemporáneos más influyentes del siglo XIX.

Colaborador

La moral de los señores, en contraposición a la moral cristiana o moral de los esclavos, es la que propone Friedrich Nietzsche. Es la moral de los fuertes que toman la vida en su realidad y no siguen normas ajenas. Es la moral de los espíritus que aman el placer, el poder, la grandeza, no siguen la razón y si los instintos.

Esta moral en definitiva, sería la moral del superhombre, un ser con ansia de vivir, que se preocupa de la vida corporal, sobre todo. Con afán de superación, sin conformismos, situándose por encima del bien y del mal. Es un ser superior, ya que la igualdad solo lleva a la actitud de rebaño. Sus valores han cambiado. Los valores tradicionales cristianos sobre todo, son irrisorios. La compasión es principio del desastre del superhombre. No existe lo espiritual, solo existe lo tangible, lo terreno. Este ser se deja llevar por el deseo de dominar y vive en una noria eterna que da vueltas en una vida interminable, retornando infinitamente.

¿Como funcionan los millennials?

Estamos asistiendo al nuevo orden mundial, que ya nos preparó nuestro genial Alemán, hace más de 130 años.

Los nativos digitales, hombres atravesando el estado de niño Nietzschano, hombres que crean sus propios valores en las redes sociales, sin sometimientos a valores morales basados en la compasión, propugnan el linchamiento social como el máximo exponente del savoir faire del tráfico mundial.

Inmerso en la dictadura de los clics, un millennials disfruta de sus instintos primarios en una catarsis dionisiaca que plantea sin miramientos en su realidad virtual. Pero esta realidad virtual, que sucede en el espacio de internet, tiene unas consecuencias tangibles, vivenciales, físicas.

Veamos el caso de Alicia Ann Lynch. Esta joven Estadounidense publicó una fotografía de si misma, disfrazada con un chándal y con los brazos y piernas ensangrentados. La fotografía se realizó en el marco de la fiesta de Halloween, pero su comentario en twitter hizo referencia al atentado en el maratón de Boston.

Aquello tuvo tal repercusión en todo el mundo, que al final fue despedida de su trabajo y linchada socialmente.

El caso de Justine Sacco fue parecido. Su comentario fue racista y durante el tiempo que duró su viaje desde el Reino Unido hasta Surafrica, la joven había sido trendin topic mundial, con el consiguiente desastre en su vida real, de parecidas consecuencias al caso anterior.

Y mientras que estos nuevos superhombres cliquean durante mas de 6000 millones de horas, en el caso de los mil millones de Youtubers, la red obtuvo durante el 2013, 1960 Millones de dólares en beneficios.

                          ![](https://www.socialshared.net/media/textos/e/2/45/e245cb3708bad43c5f613d930832d986.jpg)

El ansia de poder que manifiestan los millennials lapidando incautos, produce una recompensa infinita, que se repite cual eterno retorno Nietzschano.

Y cómo no, además del poder, está el control sobre el resto, ejercido tanto por los usuarios, como por la red misma. En 2013 Facebook tenía almacenados mas de 300 Petabytes de datos, siendo actualmente dueña de uno de los mayores centros de datos del mundo.

Algunos detractores de nuestro querido Friedrich hablaron durante largo tiempo de su influencia en el tercer Reich. Desde aquí quiero aportar mi opinión. El tercer Reich fue producto de un demente con tal ansia de poder que no le importó asesinar a millones de personas.

El poder que persiguen nuestros actuales Millennials, es una fuerza provocada por el animo de sentirse liberados a través del infinito universo que propone internet y sus redes. Es un éter donde la humanidad puede vivir sin estar sometida a ninguna moral de esclavos, a ninguna moral de rebaño. Es el ciberparaiso en la vital tierra.